La seguridad ciudadana es un tema que debe ir de la mano del desarrollo comunal y de la prosperidad de los habitantes de cada comunidad. Sin embargo, no es la realidad que se vive en la mayoría de países de América latina, incluido Costa Rica.
La delincuencia y la violencia son de los problemas que más afectan la calidad de vida de los latinoamericanos. Ya para el año 2000 se estimaba que en la región, en promedio, 140 mil personas eran asesinadas al año, 28 millones eran víctimas de robo o hurto, que se perdían al menos tres días de vida saludable por cada habitante (Londoño y otros, 2000). Hoy, más de dos décadas después, la situación solo se agudiza y se hace peor de manera exponencial año por año, concentrándose en Centroamérica cada vez más.
Costa Rica, no siendo ajeno al tema, se encuentra entre los países con mayor inseguridad. Según Jeffry Garza (17 de agosto del 2020) ``Costa Rica es un país inseguro, si se compara su índice de criminalidad con el de seguridad, recopilados por el sitio especializado en estadísticas Numbeo, recopiladas hasta la primera mitad de 2020´´. Estas estadísticas lo colocan en el puesto 32 de los países más inseguros, en una muestra de 133 países analizados.
El organismo de investigación judicial sumó 96300 denuncias en todo el país durante el año 2017 y las siguientes fueron las estadísticas que se lograron recopilar.
Este panorama representa un dolor de cabeza no solo para cada habitante individualizado, sino que se convierte en un estorbo para comunidades enteras creando pérdidas en el comercio, generando más desempleo, arruinando comunidades que al verse consumidas por el hampa no surgen nuevamente y repitiendo de esta manera el mismo ciclo. Esto debido a que la delincuencia se genera por otros problemas sociales como la pobreza, desempleo, desigualdad social, y el aumento de armas en las calles.
Se reafirma la necesidad de una gestión pública ampliada en la seguridad,
desde diversos niveles administrativos, de lo intersectorial, lo interinstitucional y lo local. Existe la posibilidad de erradicar estos problemas o al menos disminuirlos en gran medida con el actuar del gobierno en conjunto con las diferentes instituciones estatales para brindar ayuda a las familias que viven en pobreza, mejorar la educación y el acceso a esta en todos los rincones del país, trabajar en operativos para reducir la cantidad de armas en las calles y armar campañas para dar oportunidades a quienes no las tienen.
Más información:
Referencias:
1. Londoño J, Gaviria A, Guerrero R. Asalto al desarrollo: Violencia en América Latina. BID, Washington DC, (2000).
2. Garza J. Costa Rica entre países con más inseguridad. La República, (2020).
3. Solís J. Seguridad Ciudadana y prevención de violencia en Costa Rica. Fdrierich-Ebert-Stiftung. (2015). Disponible en: http://library.fes.de/pdf-files/bueros/fesamcentral/12054.pdf


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